Una ley, una tecnológica y tres años de apagón: la regulación que dejó a Canadá sin noticias en redes
El pulso entre un Estado y una plataforma digital tiene en Canadá su caso más largo: desde agosto de 2023, quien entra a Facebook o Instagram desde ese país no puede ver noticia alguna, y este lunes 2 de noviembre de 2026 la comprobación de Ensegundos.do confirmó que el apagón sigue intacto y que también borra del mapa a los medios dominicanos, entre ellos Noticias SIN, Listín Diario, Telenoticias y Noticias RNN.
Todo nació de una decisión política. El Parlamento canadiense aprobó en junio de 2023 la Ley de Noticias en Línea, la Ley C-18, con una idea sencilla de enunciar y difícil de ejecutar: las plataformas que se benefician del contenido periodístico deben negociar compensaciones con las empresas de noticias. Era, en el fondo, una política pública para sostener al periodismo local frente a los gigantes de la publicidad digital.
Meta respondió con la herramienta que solo tiene una plataforma: el apagón. En vez de negociar, retiró las noticias de Facebook e Instagram para todo el territorio canadiense. Su argumento también es político: acusa a la ley de partir de una interpretación equivocada del valor que medios y plataformas se aportan mutuamente, y recuerda que los periódicos publican voluntariamente en sus redes buscando audiencia.
El resultado es una paradoja que cualquier legislador debería estudiar. La ley que buscaba fortalecer a los medios terminó sacándolos del lugar donde buena parte del público se informa, y la medida no distingue banderas: como el bloqueo se aplica por la ubicación del lector, la prensa de terceros países, incluida la dominicana que sirve a su diáspora en Toronto, Montreal u Ottawa, quedó fuera sin haber sido parte del debate.
El contraste con Google refuerza la lectura política del caso: la otra gran plataforma negoció y aceptó aportar unos 100 millones de dólares canadienses anuales al sector. Dos empresas, dos estrategias ante la misma ley: una pagó y la otra prefirió perder el escaparate noticioso de un país entero.
Que en agosto de 2026 Reporteros Sin Fronteras constatara que el conflicto sigue sin resolverse dice mucho de los tiempos de la regulación digital: los parlamentos aprueban en meses, pero los pulsos con las plataformas se miden en años. Y mientras tanto, la consecuencia se paga en silencio: millones de personas informándose menos, y medios de países como el nuestro sin acceso a su propia diáspora por las dos redes más usadas.
Las páginas web de los medios, eso sí, nunca estuvieron bloqueadas. El caso canadiense deja una enseñanza clara para cualquier país que piense regular a las plataformas: la norma define el terreno, pero la plataforma decide si juega o apaga la luz.