Tablero regional: la cooperación entre Caracas y Washington le cierra el santuario venezolano al ELN y lo empuja de vuelta a Colombia
Bogotá.– La política, otra vez, movió el tablero de la guerra. Informes de inteligencia del Ejército y la Policía de Colombia, conocidos por la revista Semana y publicados este sábado 7 de noviembre, sostienen que la guerrilla del ELN está saliendo del estado venezolano de Apure —su santuario durante años— y regresando a territorio colombiano, empujada por la nueva cooperación en seguridad entre el gobierno de Delcy Rodríguez y Washington.
Según esos informes, elaborados con interceptaciones telefónicas y datos de campo, el destino inmediato es Arauca y el objetivo posterior, crear un nuevo frente en Casanare y Boyacá. El movimiento implica una reorganización del Frente de Guerra Oriental, la estructura más poderosa del ELN, bajo el mando de alias Antonio García, con fines atribuidos de abrir corredores de movilidad, financiar la guerra y aumentar el reclutamiento.
El peso militar de esa estructura explica la alerta oficial: el Frente Domingo Laín Sáenz sumaría 358 hombres en armas y 407 personas en redes de apoyo, y el Batallón Héroes y Mártires otros 191 combatientes, de acuerdo con las cifras del Estado colombiano recogidas en el reporte. La secretaria de Gobierno de Boyacá, Alejandra Pico, confirmó la alerta de su departamento y anunció recompensas de hasta 400 millones de pesos por información.
El detonante político está fechado: tras la salida de Nicolás Maduro del poder, Caracas dejó de tolerar al ELN y empezó a cooperar con Estados Unidos. En septiembre, el secretario de Estado Marco Rubio había advertido en Colombia que la guerrilla no podía seguir operando con impunidad en Venezuela, y a finales de octubre, según The New York Times —que citó a cuatro funcionarios estadounidenses—, fuerzas venezolanas bombardearon un centro de distribución de cocaína del ELN en Apure con inteligencia y drones estadounidenses, con al menos 23 muertos contados por la organización Fundaredes.
La lectura de los analistas citados en el reporte es que se trata de un regreso forzado: el investigador Luis Fernando Trejos, de la Universidad del Norte, advierte que los combatientes que pierden su refugio pueden reforzar la capacidad militar del Frente de Guerra Oriental ya dentro de Colombia, justo cuando el gobierno de Abelardo de la Espriella mantiene su ofensiva contra el grupo.
El contexto inmediato agrega presión al tablero: esta semana el ELN confirmó el secuestro de una subteniente del Ejército en Saravena, Arauca, y el gobierno atribuyó a la guerrilla un ataque con drones explosivos contra una base militar en Santa Rosa del Sur, Bolívar, con tres soldados muertos. Ni el ELN ni los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos se han pronunciado sobre los informes de inteligencia publicados por Semana.
Para República Dominicana, que sigue de cerca la seguridad del Caribe y las rutas del narcotráfico que cruzan la región, el reacomodo entre Bogotá, Caracas y Washington no es un asunto lejano: define flujos migratorios, cooperación antidrogas y el equilibrio político de toda la cuenca caribeña.
Foto de archivo: combatientes del ELN en una embarcación fluvial (Morfema Press). Fuente: revista Semana, reproducida por La Patilla, NTN24 y Morfema Press; bombardeo en Apure según The New York Times.
