Política económica en Centroamérica: el Gobierno de Honduras convierte a su diáspora en eje de su estrategia de inversión
Los gobiernos de la región empiezan a competir por el capital de sus propios migrantes. La apuesta de Honduras es una decisión de política económica con nombre propio: su diáspora de 1,8 millones de personas en Estados Unidos.
Tegucigalpa.– Honduras impulsa una estrategia para atraer inversiones de su diáspora, especialmente en Estados Unidos, con proyectos inmobiliarios, agroindustriales y de servicios que buscan ampliar las exportaciones y generar empleo en el país, donde más del 60 % de la población vive en situación de pobreza, según reportó la agencia EFE.
El ministro de Desarrollo Económico, Eddy Ordóñez, explicó en entrevista con EFE que el Gobierno identificó en los hondureños que residen fuera una oportunidad para atraer capital: «Nos dimos cuenta de que es más fácil vender a Honduras para invertir a los hondureños que han sido exitosos en el extranjero y que tienen capacidad de pago, que a los mismos americanos (estadounidenses). Un hondureño con capacidad económica y cariño por su país está más dispuesto a invertir», sostuvo.
En Estados Unidos residen alrededor de 1,8 millones de hondureños, entre personas con estatus migratorio regular e indocumentadas, según cifras de las autoridades de Tegucigalpa. Uno de los proyectos en marcha contempla la construcción de al menos 400 viviendas en el departamento de Santa Bárbara, en el oeste del país, dirigidas especialmente a hondureños residentes en Estados Unidos y con participación de capital hondureño-estadounidense y hondureño-mexicano; el Gobierno trabaja en mecanismos para verificar la documentación legal de los terrenos, las empresas constructoras y la calidad de las viviendas.
La cartera general de posibles inversiones que maneja el Gobierno de Honduras se acerca a los 3.000 millones de dólares, aunque el funcionario no precisó qué monto corresponde específicamente a iniciativas promovidas por la diáspora. Al interés inmobiliario se suman la agricultura —en particular el cultivo de ocra—, la industria alimentaria, el procesamiento de aceite de coco y la comercialización de sal hondureña en el mercado estadounidense, además de centros de datos, servicios digitales, programación y trabajo remoto, sectores para los que se evalúan modificaciones a los regímenes de zonas libres y de servicios empresariales.
Ordóñez subrayó que Honduras necesita diversificar sus fuentes de ingresos y reducir su dependencia de las remesas, que representan alrededor del 25 % del producto interno bruto (PIB): «Las remesas son nuestro principal ingreso, pero si no creamos estos vínculos, con las generaciones los lazos se van perdiendo». El Gobierno también mantiene conversaciones con las aerolíneas Avianca y Breeze Airways para explorar una ruta directa entre Honduras y Nueva Orleans, ciudad con una importante comunidad hondureña, y destaca su ventaja logística: el transporte marítimo hacia algunos destinos de Estados Unidos tarda entre tres y cinco días, frente a aproximadamente mes y medio desde China.
La experiencia hondureña toca de cerca a la República Dominicana, cuya diáspora en Estados Unidos y Europa sostiene remesas e inversiones en vivienda en todo el país: convertir el dinero que envían los que se fueron en inversión productiva y empleo en casa es una conversación compartida por toda la región.
Vista de Tegucigalpa, capital de Honduras, país que busca convertir a su diáspora en inversionista. Foto: La Prensa de Honduras.
Fuentes: agencia EFE, publicada por Infobae, ABC de Paraguay y La Prensa de Honduras, 6 de noviembre de 2026.

