Poder y seguridad en la isla: Fils-Aimé asume la dirección política de la ofensiva contra las pandillas
El primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, durante su declaración de este martes en la Villa d’Accueil, en Puerto Príncipe, junto a los jefes de seguridad nacionales e internacionales. (Foto: Reuters/Patrice Noel, vía Infobae)
En clave política, Fils-Aimé cuidó dos frentes a la vez: mostrar mano dura contra las bandas y desactivar la crítica de que una fuerza extranjera actúa por su cuenta en suelo haitiano.
PUERTO PRÍNCIPE, Haití.– El primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, afirmó este martes que su Gobierno está decidido, con el apoyo de El Salvador, a acabar con las bandas armadas que siembran el terror en su país, para restablecer la seguridad en todo el territorio nacional y organizar elecciones creíbles.
«Entramos en una etapa decisiva (…) Hemos llegado a 4.000 soldados de las fuerzas internacionales en Haití. Con este refuerzo, las pandillas ya no podrán dormir», afirmó Fils-Aimé en una declaración junto a los jefes de seguridad nacionales e internacionales, en la que advirtió a las bandas armadas que «su tiempo se está agotando».
La cifra de 4,000 efectivos suma los más de 2,000 militares enviados por el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, y el contingente de varios países que forma parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), creada por mandato del Consejo de Seguridad de la ONU y con mandato vigente hasta marzo de 2027.
Bukele envió el mes pasado más de 2,000 soldados a Haití, con el propósito inicial de participar en la búsqueda de cuatro militares salvadoreños de esa fuerza que están desaparecidos desde el 18 de octubre, tras ser emboscados por bandas armadas en Croix-des-Bouquets, en las afueras de Puerto Príncipe.
Fils-Aimé agradeció a Bukele por haber comprendido la batalla que libra Haití, que es similar a la que El Salvador enfrentó contra sus pandillas: «Él vivió la batalla y salió de ella. No solo ha comprendido la batalla, sino que viene a ponerse al lado del pueblo haitiano para ayudarnos a que no duerman ni las pandillas con sandalias ni las pandillas con corbata», afirmó, en aparente alusión a quienes financian a estos grupos armados.
Según el jefe de Gobierno, la Policía Nacional de Haití, las Fuerzas Armadas y la GSF están uniendo fuerzas en torno a una estrategia común, con más de 100 blindados puestos a disposición de las fuerzas nacionales. Las operaciones ya se despliegan en Kenscoff, Pétion-Ville y Gressier, en el área metropolitana de Puerto Príncipe, y se anunciaron frentes en los departamentos del Oeste y Artibonite y en la Meseta Central.
El primer ministro subrayó que es el Estado haitiano el responsable de la dirección política y estratégica de la batalla, que las fuerzas internacionales no vienen a reemplazar al Estado sino a reforzar su capacidad, y que todas las operaciones se harán con respeto a la ley y a los derechos humanos: «No estamos en guerra contra el pueblo. Luchamos contra las pandillas que mantienen al pueblo como rehén».
La violencia y la inestabilidad han impedido celebrar elecciones en Haití en los últimos años: la fecha fijada para la primera vuelta de los comicios presidenciales y legislativos, el 13 de diciembre próximo, fue trasladada al 18 de julio de 2027. Para República Dominicana, que comparte la isla con Haití, la evolución de esta ofensiva incide de forma directa en la seguridad de la frontera, el comercio binacional y los flujos migratorios.

