Fe y poder en Florida: León XIV pidió rezar por los gobernantes para que busquen «con rectitud el bien de todos»
Desarrollo nuevo de la gira: la misa que esta red anunció en la mañana como agenda ya se celebró. El papa León XIV cerró este domingo su visita a Uruguay con una misa en la Plaza Asamblea de Florida, frente a la Catedral Basílica y Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, ante unos 50,000 fieles, en la última cita de su estadía antes de continuar la gira por Argentina.
En su homilía, inspirada en la Visitación de María y en la figura de Judit, el Pontífice agradeció a las madres y abuelas que transmitieron la fe de generación en generación: «Madres y abuelas: ¡no se cansen de transmitir la fe! Prediquen con su vida y también con su palabra. Insistan en la oración, en el amor y en la esperanza». Recordó a santa Mónica, a santa María Francisca Rubatto y a las beatas Dolores y Consuelo Aguiar-Mella, y la fe de Timoteo, que habitó primero en su abuela Loida y en su madre Eunice.
A los padres y abuelos les pidió el testimonio en casa: «Los jóvenes necesitan verlos rezar, acercarse a los sacramentos, tratar con respeto a sus esposas, pedir perdón y vivir con honradez también cuando hacerlo exige sacrificios», con san José como modelo de padre que forma. Y exhortó a rezar por quienes gobiernan la nación, para que busquen con rectitud el bien de todos, y por las familias, los jóvenes, quienes sufren y quienes se sienten lejos de Dios.
El cierre fue un envío misionero: «Uruguay: ¡hay que ponerse en camino! ¡Hay que entrar de nuevo en las casas, acercarse a las personas, escuchar sus preguntas y llevarles a Cristo!». Antes de terminar, León XIV consagró de nuevo la nación a María, «Capitana y Guía de este pueblo», y depositó ante la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres —la pequeña talla ligada a la hora fundacional de 1825— una Rosa de Oro, signo de veneración y amor filial, pidiendo reconocer a Cristo «en el pobre, en el enfermo y en quien está solo».
El gesto tuvo además peso de Estado y de historia: consagrar de nuevo el país a la Virgen de los Treinta y Tres —la imagen ante la que los patriotas de 1825 pusieron su lucha por la libertad— y depositar una Rosa de Oro une fe, identidad nacional y poder en un mismo acto, al cierre de la primera etapa de su gira latinoamericana.
El papa León XIV ante la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres, en la Catedral Basílica de Florida, Uruguay, durante la misa de cierre de su visita. Crédito: Vatican Media.
Fuente: Vatican News y Acento/AFP (misa de cierre de la visita de León XIV a Uruguay en Florida y ofrenda de la Rosa de Oro a la Virgen de los Treinta y Tres).
